Es probable que para los miles de millones de seguidores que tiene el deporte rey, la cifra de 94 millones de euros sea algo normal. Para quien firma este artículo, gastarse ese dinero en fichar a un futbolista roza la obscenidad, por mucho que te llames Florentino Pérez y que a quien fichas sea el mejor jugador del mundo con un Balón de Oro en la estantería de su casa. El traspaso de Cristiano Ronaldo al Real Madrid supone el fichaje más caro de la historia del fútbol. A la descomunal cantidad citada más arriba que el club blanco pagará al Manchester, hay que sumar los nueve millones de euros –ahí es nada– que percibirá anualmente el jugador portugués de 24 años. Y, aunque las comparaciones son odiosas, no deja indiferente a nadie pensar que el precio de Ronaldo equivale al sueldo mínimo de 10.726 personas; o a 916 pisos de 100 metros cuadrados de protección oficial. Con los millones que se pagará por Kaká y Ronaldo se podrían comprar nueve hospitales de 100 camas, o 42 residencias para mayores... La cifra es, por ahora, imbatible. Escandalosa para unos y un negocio más de Florentino para otros.