La forma de mostrar en imágenes de Valerio Lazarov supuso un soplo de aire fresco para la anquilosada televisión española del 68. Como el mayo de aquel año, este rumano nacionalizado español trajo bajo el brazo una dosis generosa de aperturismo, aunque simplemente fuese en la pequeña pantalla.
Lazarov supo entender a la "caja tonta" como lo que es para el gran público, una forma de entretenimiento que le libera de la monotonía y le hace sonreír sin ir más allá.
De su mano salieron muchas galas de fin de año en TVE y varios musicales. Allá por los ochenta se marcha a Italia y trabaja en la RAI y en Canale 5. Berlusconi comparte con él visión televisiva en esa etapa y se hacen compañeros de viaje.
De la mano de Il Cavaliere regresa a España casi una década después y catapulta a Telecinco hacia altos índices de audiencia. La televisión privada desembarca en nuestras pantallas con las Mamáchico envueltas en mallas de colores brillantes y su conocida cantinela: "mamáchicho me toca...". Entran en nuestras casas, asomando su rostro a través de la tele Penélope Cruz, Emilio Aragón, Paula Vázquez, Natalia Estrada, Belén Rueda o Jesús Vázquez, todos nombres que ahora siguen siendo habituales en las 625 líneas o incluso en la gran pantalla. Triunfa el VIP Noche, el VIP Guay y espacios frescos y nada profundos como Tutti Frutti o Vivan los novios. Lazarov sigue dándole al teleespectador lo que busca. Una vez más a la vanguardia.
Tras su marcha de Telecinco todavía firmó nuevos éxitos como Hostal Royal Manzanares que tenía a Lina Morgan y a Ana Obregón entre sus estrellas. Las cifras de audiencia y su profesionalidad le hicieron merecedor del respeto del mundillo audiovisual.
Muchos podemos ver en la televisión un canal para transmitir cultura, ciencia, conocimiento... un medio que nos permite abrir mentes a la crítica y a la ciudadanía responsable. Pero lo cierto es que, para las masas, la tele es simplemente un mueble que entretiene. Asumámoslo. Aunque hay sitio para todos, y debe haberlo, en lo que a cifras se refiere, los documentales de La2, Saber y Ganar, 59 Segundos y espacios similares no tienen nada que hacer frente a espacios del estilo de La Noria, Operación Triunfo o Gran Hermano.
Valerio Lazarov lo tuvo siempre claro. Entendió a la pequeña pantalla como un medio para ganarse la vida, un negocio. Quizás por eso firmó tantos éxitos.
Mr. Zoom ha ordenado esta vez a sus operadores de cámara un fundido a negro, quédense a leer los créditos.