La orquesta tocaba heroicamente sobre cubierta mientras el Titanic se hundía. A algunos les parece que la ley de Economía Sostenible no pasa de cumplir ese triste papel. Es encomiable que el gobierno trace directrices para un futuro modelo de desarrollo económico eficiente y sostenible. Pero en medio de una profunda crisis económica, no creo –por ejemplo– que a las PYME que andan con el agua al cuello les alivie la norma de que en 2013 las Administraciones les pagarán a treinta días.
El rechazo en el Congreso de los Diputados a este proyecto de ley puede que no sea tanto una discrepancia de fondo sino un problema de oportunidad: ese efecto de “orquesta del Titanic”. Coincidiendo con un momento en el que aún se destruyen 60.000 puestos de trabajo al mes, quizá hay que pedir a los músicos que guarden sus partituras y atinen en un plan para achicar el agua. La ley no es un mero anuncio ni un cartel luminoso, como algunos dijeron en las Cortes. Es como una ley marco, que habrá que desarrollar a medio plazo, completándola en muchos temas fundamentales si se le quiere dar ese ambicioso alcance de “cambiar el modelo económico”: son palabras mayores que –desde luego– el actual proyecto no cumple.
El problema es la oportunidad. Y la oportunidad aún sigue pasando por un esfuerzo para crear y para no destruir empleo. Existen muchas recetas, es verdad: casi tantas como ciudadanos; aunque algunos partidos de la oposición no aparezcan como muy interesados en arrimar el hombro para concretar las suyas. Pero hay dos temas en los que vale la pena fijarse. Uno es el que pasa por el principio de que es preferible financiar puestos de trabajo que subsidiar el desempleo. El gobierno estudia en estos momentos el llamado “modelo alemán”: colaborar –en los casos en los que se pueda– para subsidiar el empleo a tiempo parcial. En definitiva, un reparto de los tiempos de ocupación. Aunque no sea aplicable a todos los sectores, es una opción positiva porque la actitud del que está trabajando –ante el consumo, ante sus aportaciones a la sociedad, ante su propio bienestar psicológico– es más constructiva que la de quien está en el paro. Y se prepara para 2010 una segunda edición de los llamados FEIL. Habría que hacer un examen crítico previo sobre los resultados del FEIL 2009 en cuanto a creación de empleo. Por los datos de que disponemos, su eficacia real no superó el 60% del alcance que debería haber tenido la cantidad invertida.
Y es chocante ver a las organizaciones patronales insistir en la flexibilización del despido, y que no estén dando fórmulas y exigiendo medidas para facilitar la financiación de las empresas. A este respecto se podría avanzar alguna idea que, incluso, mejoraría las propuestas de la propia Ley de Economía Sostenible. Para las empresas que son proveedoras de las Administraciones, sea de bienes, sea de servicios o de ejecución de proyectos, se podría establecer lo que podríamos llamar una “cadena de solvencia”. El respaldo del contrato público, y el respaldo de las certificaciones de entrega o de obra ejecutada deberían bastar para facilitar la financiación, sin que ésta “consuma” línea de crédito de las empresas. Con todos los controles, garantías y reservas necesarias; pero sin burocracia. Ese es en estos momentos el principal problema que encuentran las empresas, y se convierte en uno de los principales problemas para crear empleo.
Habrá que articular esa cadena de solvencia de modo que circule hacia las empresas subcontratadas: normalmente PYME. Que el respaldo de la certificación pública, del contrato debidamente legalizado con el contratista, y de la certificación del contratista, se conviertan en cobertura suficiente para financiar su actividad sin consumir línea de crédito propia. Estas empresas suelen cobrar, como mucho, a 180 días, y la mayor parte no reciben línea de crédito suficiente para aguantar esa penosa travesía. Y soportan el pago de nóminas, de alquileres, maquinaria, carburantes, y muchos suministros, que no permiten pagos aplazados por períodos tan largos. Si la ministra de Economía y Hacienda y el de Industria trabajan con sus equipos en semejantes iniciativas, harán más creíble su proyecto de economía sostenible, y podrán decir que están afrontando la crisis.