Lo ocurrido al europarlamentario del Partido Socialista Español Luis Yáñez, es un error a tres bandas, que no debió ni debe ocurrir jamás, porque esos entuertos sólo benefician a aquellos que viven del sufrimiento del pueblo cubano, que lo único que quiero es que Cuba se abra al mundo para que el mundo se abra a Cuba. Pero para que Cuba o mejor, el gobierno de la isla se abra al mundo se necesitan muchas cosas y, sobre ellas hay que trabajar duro, con decisión y pacientemente.
Vayamos por partes y analicemos lo sucedido sin complejo y, poniendo siempre nuestra mirada en quien no participa directamente de esto, pero que, en el fondo, es el actor fundamental de todo este complejo entrañado; donde cada uno de los implicados visibles, quiere arrimar la sardina para su sartén.
El actual gobierno de España, está trabajando muy seriamente para que los países miembros de la Unión Europea se abran a Cuba y dejen a un lado la nefasta y desatinada Posesión Común, que durante años vienen aplicando torpemente sobre la isla, animados por la política Norteamericana, primero de Bill Clinton y luego del descerebrado George w. Bush, con el apoyo tácito y furibundo de José María Aznar y otros gobiernos títeres europeos, que por el simple hecho de congraciarse con los Estados Unidos, no miden la dimensión de sus actos ni miran a quien aplican cualquier tipo de castigo que se les pida el Pentágono.
Con la llegada de Zapatero a la Moncloa, y luego la de Barack Obama a la Casa Blanca, algo se ha ido moviendo en dirección a mejorar las relaciones con la isla.
En realidad, el Canciller Español, Miguel Ángel Moratinos, ha intentado, con gran audacia, alcanzar un entendimiento con las autoridades del archipiélago caribeño, pero las relaciones con el gobierno de la isla, eso lo sabe todo el mundo, no son fáciles. Pero por ello no podemos culpar a las autoridades cubanas solamente, porque entonces caeríamos en la demagogia. Cuba también tiene sus razones, aunque no las compartamos. Eso debe decirse, duélanos o no.
Ahora es el momento en el que todos; tanto el gobierno de los Estados Unidos, la Unión Europea, Cuba y la llamada disidencia cubana, tanto dentro como fuera de la isla tienen que arrimar el hombro y, si en realidad les interesa tanto la situación del pueblo cubano como dicen, deben ponerse de acuerdo sin condiciones, para salir del pantano en el que llevan metidos hace 50 años; siempre diciéndose las mismas cosas y cometiendo, tanto unos como otros los mismos errores.
El señor Luis Yáñez, conociendo como suponemos conoce al régimen de la isla e, imagino, que también a los llamados disidentes, a los que se hacen pasar como tales y, a los que de verdad quieren un cambio ordenado y pacífico en pos de una Cuba libre, independiente y democrática y no un satélite de los Estados Unidos, entonces debió tener un poco más de tacto la hora de visitar la isla como un simple turista, dada su condición de Parlamentario Europeo. Debió saber a qué amigos llamaba o con quien conferenciaba, sobre todo en estos momentos de tanta expectación y nerviosismos, tanto por parte de las autoridades de la isla como la de los países de la Unión, los Estados Unidos y cierto sector de la llamada disidencia.
El señor Luis Yáñez, no iba a resolverles ningún problema a los disidentes y, por otro lado, esos llamados disidentes, muchos de los cuales están desesperados por figurar en algo, saben perfectamente bien que el camino para un arreglo en la isla no es ese y, si no lo saben, deben de irse enterando. Porque ¿a quién se le ocurre, sabiendo como son y están las cosas, estar intentando, sin tener ninguna vía posible, ni un reconocimiento nacional, ni internacional, de querer conferenciar para nada con alguien que no les va a resolver nada? Y no sólo eso, ofrecer esa información por Radio Martí, una emisora que, en primer lugar no tiene ninguna credibilidad por parte de la ciudadanía cubana y que lo único que hace es machacar constantemente al gobierno de la isla. Desde el luego, para el régimen cubano, los la mal llamada, Radio Martí, es uno de sus peores enemigos y puede que tengan razón porque, en esa emisora, todo lo que se emite, ya sea cierto o falso es para poner verde al gobierno.
El gobierno de cubano, debió dejar entrar al señor Yáñez y a su esposa y, además, haberles explicado cual era la información que tenían y, de paso, hacerles saber cuales son las normas vigentes, en cuestiones tan delicadas como esta, en el territorio cubano y si el señor Yáñez no las hubiera respetado, entonces se le aplicarle la medida pertinente, por inmiscuirse en los asuntos internos del país.
Error de Cuba, de Yáñez y de la disidencia. Error que se ha de subsanar por todas las partes, porque de lo contrario siempre seguiremos en las mismas, acusándonos los unos y los otros de lo mismo, cuando en realidad lo que urge es llenar en paz y armonía, el terrible abismos que se ha abierto de un lado y otro del escenario, producto a la tozudez, la arrogancia, la cobardía y la prepotencia de unos y otros, que, enroscados en sus posiciones, no acaban de percatarse que en medio hay 11 millones de seres humanos padeciendo terriblemente, en espera de que acaben de desenroscarse y que comience una nueva partida, en la que participen otros jugadores menos torpes, para que les resuelvan sus abultados y lacerantes problemas.