Viernes, 19 de marzo de 2010 - 21:22 h
José Luis Gómez
Director
06-02-2010 13:24

¿Nadie va a poner orden en la guerra de la fusión?

28 Comentarios
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Lei de caixas, decreto del gallego y cambio en el PP de Ourense. Son o eran los tres grandes objetivos políticos del presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, jaleado por el diario La Voz de Galicia, cada vez más entregado a ciertos intereses del PP, cuyo gobierno, con los impuestos de todos, le hace suculentos giros de dinero prácticamente cada semana. En alguna ocasión, según reconocen ambas partes públicamente, a cambio de “informar” de la gestión de la Xunta; algo sin precedentes en las democracias occidentales donde existe prensa libre e independiente. Ambas partes también siguen empeñadas en echar abajo el decreto eólico, aunque en este caso tropiezan con la acción de la justicia, y hacen todo lo posible para cargarse a Augusto César Lendoiro y al Deportivo, que en el fondo es una manera de matar la ilusión de mucha gente y, en especial, de muchos chavales. En este asunto, la Xunta ha hecho tanto el ridículo que anuncia el Xacobeo 2010 en los partidos televisados del Depor pero, para dañar al único club gallego de Primera División, lo hace de manera que éste no reciba ni un euro. Y como quiera que Feijóo se declara deportivista, se supone que con semejante insensatez solo intenta complacer a Santiago Rey, el editor de La Voz empeñado en llevarse por delante a Lendoiro, quien resiste como gato panza arriba, pero resiste. Lo hace como llanero solitario, sin que apenas nadie le eche una mano en una ciudad como A Coruña, cuyos grandes prohombres parecen tener miedo. Pero no pasa nada: a pesar de todo, de lo único que habla cada día la CNN con respecto a Galicia es del Deportivo, convertido en un exitoso símbolo de resistencia frente al abuso.

Pero no perdamos de vista los otros asuntos, porque Feijóo no solo está patinando en el Xacobeo, al tiempo que infravalora al equipo al que, por paradójico que resulte, adora su padre; por cierto, un señor muy agradable. El presidente gallego no ha sabido negociar la fusión de las cajas con el PSOE, olvidándose de que los socialistas gobiernan en España y mandan en el Banco de España; ha llevado demasiado lejos sus diferencias políticas y personales con Julio Gayoso, el presidente de Caixanova, toda una institución, y ahora se encuentra con que puede no bastarle el apoyo interesado de Santiago Rey. En Cataluña, donde algo saben de estas cosas, jamás negocian así con Madrid: primero pactan y después escenifican las diferencias; jamás al revés, como pudo constatar Mariano Rajoy en sus tiempos de ministro del Gobierno de Aznar. Si Feijóo estuviera bien asesorado o tuviera realmente un equipo de alto nivel, no cometería errores como el de las cajas, donde Galicia tanto se juega, en medio de falsos discursos e intereses inconfesables. Porque de lo que se trata no es de montar el numerito, sino de lograr un resultado. Aquí, como en el fútbol, lo importante no es echarle la culpa al árbitro, sino ganar el partido, y de momento Feijóo va perdiendo en la segunda parte. Si finalmente Galicia se queda sin cajas, la historia escribirá que fue bajo su mandato. Y es que cada día que pasa es más evidente que Galicia corre el riesgo de perder sus cajas, algo que si se produce equivale a regalarlas; ni siquiera a venderlas, ya que en la hipótesis más negativa todo puede salir mucho peor que cuando Unión Madrileña se hizo con Fenosa: ahora quien “compra” ni paga ni da acciones a cambio. Así de sencillo.

Es posible que los dirigentes de las dos grandes caixas de Galicia cometieran errores, del mismo modo que los responsables de la mayoría de las entidades financieras españolas, de ahí que estemos con las dificultades que estamos. Pero cuando se apartaron del medio, los políticos que cogieron las riendas tampoco fueron capaces de encauzar los problemas.

Si bien apenas queda tiempo, no todo está perdido, y lo primero que debemos saber es si alguien juega con cartas marcadas para echarlo de la partida. El PP, por ejemplo, no dice lo mismo aquí que en Madrid, y a Feijóo le corresponde liderar este asunto de una vez por todas, demostrando que es un político negociador. En Madrid y en Vigo.

Seamos prácticos. Sin un pacto entre el PP y el PSOE y, lo que es lo mismo, entre la Xunta, el Gobierno y el Banco de España, Galicia saldrá perdiendo, por mucho que luche el BNG, cuyas buenas intenciones pueden estar siendo manipuladas por más de uno.

Con lo del idioma gallego, en el fondo, sucede como con las cajas, con la diferencia de que en la fusión el objetivo que se persigue aparenta ser noble, mientras que en lo de la lengua se va contra la ya famosa frase de Xesús Palmou en el Café de Redacción de Xornal de Galicia, cuando dijo que no se puede amar a Galicia sin amar el gallego. El presidente Feijóo se precipitó al querer desmontar la modesta colina conquistada por el idioma propio de Galicia y ahora ya se plantea dar macha atrás. Del mismo modo que en Ourense, donde Baltar le ha dado un buen repaso democrático, al mantener el poder provincial del PP frente a todo tipo de presiones, tan impresentables como incluso mal ejecutadas por políticos conocidos como O Rogelio o Toñito de Allariz. No es de extrañar que, visto el espectáculo, hasta el inofensivo Mariano se echase las manos a la cabeza y se interesara por quién patrocina la fugaz carrera política del dichoso Toñito de Allariz.

Y así tenemos Galicia, donde en vez de hablar de cómo combatir el paro entre todos, porque eso también depende del Gobierno de Feijóo –y mucho, en todo lo que es microeconomía–, estamos enredados en hacernos daño entre nosotros mismos, machacando al Deportivo, montando mal el Xacobeo, castigando el gallego, jugando con las cajas y pervirtiendo lo que queda del periodismo. El presidente tiene respaldo parlamentario suficiente para seguir gobernando. Incluso puede seguir cometiendo errores, pero seguramente le irá mejor si recupera su inteligencia, que la tiene, y si sabe tender la mano, sin ser injusto ni hacer daño. Con talante democrático y asumiendo que solo los poderosos pueden ser generosos.

Hay gente, sobre todo en la izquierda y en el nacionalismo, que ya pone en duda ese talante democrático de Feijóo, del mismo modo que su liderazgo político. Quizá sea pronto para llegar a tan desoladora conclusión, ya que a Alberto –más que a Feijóo– le avala una trayectoria de político tecnócrata, liberal y moderno, con sentido común e incluso con sentido del humor. Puede suceder simplemente que lo que estamos viendo sea consecuencia de la falta de previsión, fruto de haber llegado al Gobierno sin esperárselo. No se trata de disculparle a él y de echarle toda la culpa a quienes le rodean, pero es evidente que el presidente gallego tiene un equipo flojo, en parte debido a que personas valiosas rechazaron acompañarle. Por tanto, no solo el Gobierno de Zapatero requiere un cambio; también el de Feijóo, a quien le quedan tres años para demostrar que es un político a la altura de Galicia. Hay conselleiros/as que no están preparados/as para desempeñar sus actuales cometidos y en la presidencia faltan asesores de nivel y sobran recaderos.

La buena imagen de Feijóo en ciertos medios de Madrid, donde es evidente que cae bien, contrasta con lo que ya piensan de él en estamentos financieros y políticos, que juzgan su actuación como propia de un dirigente sin cintura, inexperto e impetuoso.

Salvar las caixas –o al menos una de ellas– con pragmatismo, situar el idioma gallego donde le corresponde, abandonar los sectarismos y las concesiones arbitrarias, entender que Galicia también es plural y, por encima de todo, afrontar la lucha contra el paro, parecen políticas más sensatas que las que viene ensayando Feijóo. Si, por el contrario, mantiene su empeño en imponer sin convencer y atribuye la salida de la crisis y el lío de las cajas al Gobierno de Madrid, en vez de asumir sus propias responsabilidades, es posible que logre engañar a algunos algún tiempo pero no a todos todo el tiempo.

En definitiva, es la hora del presidente de la Xunta porque tiene en su mano el futuro de la economía de Galicia, tanto a nivel financiero como social. Ojalá que acierte.

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Para Eume
xabier
2010-02-06 11:35:03
Eume Non te fagas o "agraviado" O editorial de Jose Luis está en sintonía con moitas cousas que estivo a contar, é coherente e dá claves para entendermos as cousas que pasan. Pódelas compartir ou non. O que pasa é que as pezas encaixan ben coas teses expostas. Os de La Coz nunca che explican porque pasan as cousas, e o señor Rey non é quen, nin ten a decencia de dicir o que pensa nun editorial, só aparece coma unha vaca sagrada a soltar doutrina...
2
Falando claro
galego
2010-02-06 00:31:52
Que o fio conductor da desfeita política actual de Galiza e o presidente da Xunta, o Sr Feijóo, ponno ben craiño o Director do Xornal. E un analise valente , duro. O que pasa é que a Voz, que tamen se está a colar nestas 26 opinions, e o boletin da Xunta. Pareceme correcto chamarlle as cousas polo seu nome, e o que Jose Luis dí hoxe eiqui ben dito está mal que lle pese alguns da Voz-Xunta. Comparto e apoio a sensastez do director e aplaudo a sua valentía. Sobre a fusión das Caixas está a vista que se teñen cometido erros por casi todolos actores aparecidos e desaparecidos, sigo pensando que sin información e sin unha estratexia de a dónde queremos chegar coa evolución das caixas , eu non sei cal é a millor solución o que si tal como se plantexa dende o PP-BNG a Xunta e o goberno tería demasiado peso e a caixa resultante sería unha conselleria mais.
3
ENHORABUENA
Jose
2010-02-05 18:06:58
Excelente artículo,poco nivel del gobierno gallego a excepción del propio Presidente, poca previsión y falta de estrategia en cuanto alas cajas y decIr que muy, pocos gallegos saben las importantes inyecciones económicas que suponen para determinados medios los famosos "convenios" con la Xunta, toda la razón en cuanto al acoso y derribo que desde La Voz hace el Sr. Rey a nivel personal del Sr Lendoiro,
4
Defensa a Caballero
Manuel
2010-02-05 15:52:57
Eu vivo en Vigo, non votei a Caballero e estou a favor dunha caixa galega. Agora ben: Non quero unha caixa galega onde os órganos de dirección estean en La Coruña. Os de Vigo estamos F A R T O S de que La Coruña sexa de facto a capital de Galicia e Vigo sexa unha simple aldea. Non hai moito tempo tiñamos que nos dislocar a Pontevedra para renovar o carnet de conducir. ¡Eliminense as Diputacións, fágase unha nova distribución de Galicia e deaselle a Vigo a categoría que merece.¡ Expliquese ben como vai ser a cousa da nova Caixa Galega, e logo os vigueses se nos parece ben diremos que SÍ.-
5
a uncualquiera
Sancho
2010-02-05 15:27:42
O señor Rey é un tipo bastante... cuestionable... por non utilizar unha adxectivación menos delicada; cando tivo problemas con determinados persoeiros do BNG, fixo unha campaña mediática de acoso e derribo a determinados logros do bipartito, como o Consorcio Galego de Servizos de Igualdade e Benestar, modelo de xestión se servizos a grande escala pioneiro no Estado español, e non parou ate conseguir que o PPdeG o desmantelara, tal e como está a facer paseniñamente. Agora a vítima é Lendoiro... claro que o Sr. Rey non se da de conta de que Lendoiro, peor ou mellor persoa, ten moito callo, e moito que calar (socios difuntos, millóns directamente insuflados desde a Xunta...), e por eso no PPdeG non lle tocan demasiado a moral... De feito, La Voz de Galicia está a funcionar como eses periódicos americanos, que prentenden gobernar desde unha rotativa... en lugar desde un parlamento electo. Mal bicho o señor Rey...
6
¿cual es la diferencia entre las cajas y los bancos?
Suso
2010-02-05 14:04:34
Los políticos han conseguido engañar a los ciudadanos y los han metido en guerras localistas y partidistas que no van a ningún sitio. ¿Cuando los directivos de las cajas se van a responsabilizar de la situación en la que se encuentran? ¿Acaso las cajas no han funcionado como bancos en los últimos años? ¿Dónde quedaron las funciones propias de las cajas de fortalecer la economía productiva de los territorios? ¿Por qué las cajas gallegas invirtieron en el sector inmobiliario del Mediterráneo? ¿Se base en eso la economía gallega? ¿Cual es la diferencia entre una caja y un banco a dia de hoy? ¿Tienen comisiones más reducidas? Las cajas han jugado a ser bancos y ahora están en una crisis muy profunda, de la que las salvará el Banco de España, pero no gratis y no sin condiciones.
7
E aínda máis
Oscar
2010-02-05 13:59:07
Eu añadiría que neste asunto das caixas hai moitos intereses localistas e empresarias entremezclados que só buscan obter o resultado que máis os beneficie a eles. Nesta caso ningún dos implicados, xa sexan políticos ou empresarios, non están pensando no ben de Galicia ou do sistema financeiro, senón no que máis lles interese a eles.
8
A uncalqueira
Luisa LB
2010-02-05 13:56:58
A ver cuando la gente empieza a darse cuenta que ya nos hemos quedado sin cajas en Galicia. Si se fusionan Caixa Galicia y Caixanova, la caja resultante acabará fusionandose con otra, posiblemente Cajamadrid. Si no se fusionan y hacen un SIP con otras cajas, a largo plazo acabarán convertidas en bancos. Los políticos están engañando a la gente, que no sabe como funciona realmente el FROB. Además, juegan al corto plazo, que es donde se mueven los políticos. La estrategia del Banco de España es bancarizar las cajas. Todas aquellas que se fusionen o hagan SIP tendrán una condiciones muy restrictivas para devolver el dinero, y si no consiguen hacerlo acabarán convertidas en bancos. Los ciudadanos deberían ser más listos que los políticos y ver más allá de lo que va a suceder en dos años. El resultado definitivo de este proceso se sabrá en 10 años, a lo largo de los cuales irán ocurriendo cosas. De ahí la necesidad de tomar decisiones no pensadas en los réditos partidistas y electorales de los dirigentes políticos, léase PP y PSOE.
9
La deriva de un buen periodista
uncalqueira
2010-02-05 13:39:44
He de reconocer que le tengo por un profesional con mayúsculas del periodismo gallego, pero con artículos como el de hoy la verdad es que destruye todo lo andado en años. Es pública su animadversión personal hacia el sr. Rey, no sé si justificada o no, tras su salida de La Voz de Galicia. Lo que me parece injustificable es que para atacarlo recurra a la defensa del sr. Lendoiro, un individuo que si estuviéramos en un país serio posiblemente estaría en la cárcel. Lógicamente, comprenderá que nadie cree en la independencia de Xornal de Galicia, un medio dependiente de una empresa cuyo propietario está muy vinculado a una corriente del BNG, pero su labor informativa resulta esencial como contrapunto al resto de medios. Pero, por Dios, no presuma de independencia. Respecto a las cajas, ataca sin piedad al PP y al BNG, sin una palabra hacia la irresponsable, y me quedo corto, actitud del sr. Caballero con sus declaraciones afirmando que Caixa Galicia está en quiebra. Semejante irresponsabilidad no merece para usted, ni para el PSdGA, ni un sólo comentario. Y si Galicia se queda sin cajas será por el PsgGA, que lo va a pagar en los próximos años en forma de votos. El gran beneficiado, muy a su pesar, será el BNG de Guillerme y, en menor medida, el PP, éste último no por mayor número de votos, sino por la abstención de los votantes del PSOE.

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