Tal parece que el mundo anda al revés. Que el Kybalión con sus herméticas verdades está en lo cierto: como es arriba es abajo, como es adentro es afuera… ciertamente ese juego da para mucho, por eso hay que tener los pies bien plantados sobre la tierra.
Las cosas que están ocurriendo, a velocidades de vértigo, en ocasiones escapan a nuestra imaginación y, por lo general, van contra toda lógica o razón; es como si actuáramos como autómatas o como si hubiéramos perdido el juicio y los sentidos.
Como sabemos, la humanidad entera está sumida en una crisis general de valores: morales, religiosos, filosóficos, culturales, políticos, económico-social y de cambio climático. Los causantes o los que han generado ese entramado a nivel global, todo el mundo sabe quiénes son y, sabemos además, que serán otros y no ellos, los que nos sacarán del abismo en el que nos han meditado. Sin embargo, como esos entes aún están vivos y conservan, desgraciadamente, una enorme cuota de poder, continúan y continuarán, si no actuamos con inteligencia, metiéndonos coletazos a diestra y a siniestra.
Vayamos por partes:
No es un secreto para nadie de quiénes fueron los que alimentaron y generaron la Crisis Económica Internacional que hoy asfixia a media humanidad.
Todos conocemos cuáles son los países que alimentan y hacen la guerra a otros pueblos con la pretendida excusa de luchar contra el terrorismo.
Sabemos quiénes son los fundamentalistas de unos y otros signos que usando la religión como pretexto, alientan y alimentan el terrorismo.
Conocemos, quiénes son los que están sacando beneficios y provechos de toda esta gran incertidumbre que se cierne sobre las naciones y pueblos del mundo.
Este estado de cosas, sin lugar a dudas, se ha convertido en un modo de vida para muchos y como produce ganancias descomunales en varios órdenes de la vida, por eso es están difícil de parar y las capas bajas de la sociedad apenas se percatan de lo que realmente está ocurriendo y tiran, a la loca, para intentar solucionar algo, apoyándose, en ocasiones, en los culpables que ahora surgen como salvadores, con lo cual, son ellos y no otros, los que se salvan por partida doble.
En lo político, en lo económico y social, fue la derecha, con sus recetas neoliberales, quien infló la burbuja que luego estalló dejándonos sin aire. Los poderosos que se han quedado con el dinero de los trabajadores y el de los contribuyentes, cuando los gobiernos salieron a rescatar la banca. La derecha, en los países donde gobernaba o dónde gobierna la izquierda, se ha lanzado, como tiburones facinerosos sobre los gobiernos y allí, donde era impensable que volvieran a gobernar, asumen de nuevo el poder y el mando. El ciudadano se afilia a una democracia con demo, pero sin cracia. Es decir, el pueblo vota, pero los nuevos poderosos, jamás lo tendrán en cuenta, no se les concederá ningún poder, como sucede siempre.
Los causantes del Cambio Climático son las grandes potencias, pero quienes sufren en verdad sus efectos son los países pobres y las clases más humildes de esas naciones ricas. Hay cosas tan risibles, que en ocasiones, por la enorme dosis de tragedia que contiene, todo se nos convierte en llanto; calamidad o catástrofe.
Cuando vemos a los ideólogos de la guerra de Irak, donde han muerto tantas personas indefensas; donde la destrucción ocasionada por uno y otro bando de salvajes ha convertido en polvo a un país que guardaba una cultura milenaria y nadie hace nada contra ellos, entonces pensamos que de nada sirven el rezo, la oración, la justicia, el derecho ni la dignidad humana.
Ver al trío de las Azores entrar y salir, a los cuatro vientos, campeando a sus anchas, dando conferencias, impartiendo lecciones de moral y ética, alegando frente a un tribunal el sano orgullo de haber contribuido, con la caída de Sadam Hussein, “a hacer un mundo mejor”, es como para desgarrarse la piel.
No es justo, ni digno de hombre, que hoy por hoy esos personajes anden sueltos por el mundo y que ningún juez los haya metido en la cárcel.
No es justo que los trabajadores hambreados y arruinados, ellos y su familia, sean los que paguen la Crisis, con más despidos, impuestos, aumento de la edad laboral, por la incompetencia de un ministro de desempleo que funge como Ministro de Trabajo.
El mundo va al revés, los que tienen armas atómicas y que poseen energía nuclear sancionan a los que intentan conseguirla y se empeñan en competir con los grandes que la tienen, para que no los amedrenten.
Los que exportan ejércitos mercenarios, terroristas de estados, acusan de terroristas a otros que han sido objetos de actos de terror y los ubican en el eje del mal.
El premio Nobel de la paz, manda a Afganistán 30 mil marines, que matan a todo lo que se le cruce por delante, esa es una misión de paz. El gobierno de Cuba manda más de mil médicos a Haití, para salvar vidas y esa acción es silenciada porque viene de un “estado terrorista”. La Casa Blanca envía 16 mil soldados armados hasta los dientes a la República haitiana y a eso le llama labor humanitaria.
Unos de los políticos más torpes y peor valorado por la ciudadanía española, será, según las encuestas, si el actual ejecutivo español no se pone para las cosas, el futuro presidente de España.
En Chile, un pueblo que hace muy pocos años dejó atrás el horror de la dictadura de Pinochet, pierde la memoria y le entrega de nuevo el poder a la derecha. Hay cuentos que no hay que contarlos para saber cuál es o será su final.
La libertad, el derecho, la igualdad, la democracia y la felicidad de un pueblo, no se pueden poner en manos de demagogos, oportunistas ni fundamentas de ningún signo. Los pueblos, los ciudadanos libres, tienen que aprender a pensar, para que nadie lo haga por ellos.