Sábado, 20 de marzo de 2010 - 11:16 h
Carlos Etcheverría
09-02-2010 16:40

Aquel 11 de febrero

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Pasado mañana se cumplen 137 años de la proclamación de la 1ª República Española (1873). El acontecimiento se puede calificar de fortuito dada la correlación de fuerzas existente en la Asamblea de la época que así lo decidió, pues eran Carlistas y Alfonsinos los que dominaban el hemiciclo tras la abdicación de Amadeo I de Saboya. A la monarquía saboyana se había recurrido en 1868 para acabar con la lucha dinástica entre las casas reales de austrias y borbones que tanta sangre costó al país. Fracasado este intento, pues las espadas seguían en alto, la opción republicana les pareció una aceptable solución temporal que les diese tiempo a unos y otros para rearmarse.

Efectivamente, once meses más tarde se iniciaba la restauración. Los generales Pavía y Martínez Campos inclinaron la balanza a favor de los alfonsinos de la monarquía borbónica, que aún hoy se sienta en el trono de España con la inestimable ayuda de otro general, Francisco Franco.

Ya a finales del s. XIX, luego de una etapa de retraimiento, el republicanismo recobró nuevas fuerzas y se preparó para derrocar a la monarquía, esta vez con la colaboración de la pujante presencia de los socialistas, dando paso a la 2ª República en 1931.

Fue testigo de los acontecimientos de 1873, el historiador y catedrático Moreno Espinosa, discípulo del introductor del kausismo en España Julián Sanz del Río. Era así mismo admirador del también krausista y eminente pedagogo Francisco Giner de los Ríos, como también partidario del líder republicano Emilio Cautelar y perteneciente al partido demócrata republicano.

Señalo estas circunstancias por la contradicción aparente que resulta de su formación e ideas y el tratamiento historiográfico que hace de determinadas épocas. Así, en su obra ‘Historia de España’, apenas dedica unas líneas a los sucesos de 1873, como si quisiera ignorarlos. Silencio que así mismo guarda, respecto del que pudo ser el mejor rey de España, el ilustrado José I Bonaparte.

El movimiento cultural europeo conocido como Ilustración se asentó en Francia (Voltaire, Montesquieu, Diderot, Rousseau) pero fue perseguido en España, salvo en épocas como la de Carlos III (Campomanes, Jovellanos). Sostenían los ilustrados que la razón humana podía combatir la ignorancia, la superstición y la tiranía, y construir un mundo mejor. En España y salvo excepciones, la tradición monárquica católica combatió esas ideas, impidiendo que el siglo de las luces iluminara nuestra patria.

Herederos de aquel movimiento, los republicanos deseaban que los españoles cumplieran con su papel de ciudadanos activos de una nación democrática, y no se limitaran a ser súbditos pasivos del Estado. Pretendieron dar solidez a los principios republicanos y a la lealtad al Estado.

¿Tan difícil es seguir el sendero marcado por la Grecia clásica?

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Gelmírez
2010-02-09 15:54:59
El sendero de la democracia moderna no lo marca la Grecia clásica sino los Estados Unidos de América, antes incluso que los franceses. La americana es la primera constitución que consagra la separación de poderes (y sobre todo, esto es lo importante, entre Ejecutivo y Legislativo) unida a un sistema de libertades públicas y civiles. En Europa no podemos presumir de eso. La democracia americana ha resistido incluso una guerra civil, mientras que los franceses terminaron por coronar a Napoleón de emperador apenas 15 años después de la revolución. Toda comparación es ociosa. Y meter en el mismo saco a Montesquieu y a Rosseau es precisamente omitir el punto de fricción fundamental entre las revoluciones americana y francesa. La primera instauró la primera democracia moderna. La segunda, un sistema de libertades públicas, no una democracia, que terminó por hundirse cuando aceptaron primero la entrega de todo el poder a la Convención y más tarde, tras el Directorio, a Napoleón. No hay comparación posible y Hannah Arendt lo explica muy bien en su libro "Sobre la revolución". Los republicanos, si saben quienes son, si realmente son republicanos, no pueden dejar de mencionar el referente americano. La I República tuvo por principales referentes a EEUU y Suiza, y justo es recordarlo. Seguimos siendo eurocéntricos, por desgracia

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